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UNO Y TRES

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  Hoy celebramos y contemplamos el misterio de la Santísima Trinidad, “misterio fontal” de nuestra fe, fuente de la cual brotan todos los otros misterios que creemos. Nada hay que se le parezca. Solo en el ser humano hay una “imagen y semejanza” de la Trinidad, que por hermosa no deja de ser lejana, lejanísima. Todos los misterios son inefables, nunca será suficiente el lenguaje humano para expresarlos adecuadamente, y el misterio de la Trinidad es más inefable todavía. Es muy importante para nosotros expresarnos con cuidado acerca de este misterio teniendo en cuenta como la Iglesia ha elaborado a lo largo de los siglos su modo de expresarse con respecto al Dios Uno y Trino. La Liturgia de la Iglesia es una de nuestras referencias para profundizar en la fe. En su Liturgia la Iglesia expresa la Tradición Apostólica, y por ende la fe que recibimos de los Apóstoles. De ahí el clásico principio teológico: “la ley de lo que se reza es la ley de lo que se cree” (“lex orandi, lex creden...

UNO Y TRINO

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  Por la fe creemos en muchos misterios, aceptamos como verdaderas realidades que sobrepasan nuestras fuerzas, y de modo particular el alcance de nuestra inteligencia, limitada y poderosa al mismo tiempo . El misterio central de la fe Entre todos estos misterios hay uno que es el central y la fuente de todos los demás: el misterio de la Santísima Trinidad. Todo cristiano es bautizado “ en el nombre ” – ¡no “en los nombres”! – “ del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo ”. La fe en el misterio de la Trinidad divina nos introduce en lo más íntimo de Dios mismo, y responde a la pregunta “¿quién es Dios?”. El Compendio del Catecismo (n. 48) resume de la siguiente manera la fe trinitaria de la Iglesia Católica: La Iglesia expresa su fe trinitaria confesando un solo Dios en tres Personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Las tres divinas Personas son un solo Dios porque cada una de ellas es idéntica a la plenitud de la única e indivisible naturaleza divina. Las tres son realmente d...