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Mostrando las entradas etiquetadas como cuaresma

PROMESAS

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  La Palabra de Dios está llena de promesas de Dios. Ya en el Antiguo Testamento las encontramos, como en el pasaje de de Jeremías de este Domingo. ¿Qué promete Dios por el profeta? “ Llegarán los días -oráculo del Señor- en que estableceré una nueva Alianza con la casa de Israel y la casa de Judá ”. El Señor promete una “nueva Alianza” con su pueblo. ¿Qué es una Alianza? No es solamente un contrato, no es solamente un acuerdo de asistencia o una sociedad. Es un pacto, un pacto de “comunión” que muchas veces la Palabra de Dios compara con el matrimonio entre un varón y una mujer. ¿Será por esto que a los anillos que llevan los esposos los solemos llamar “alianzas”? Y, ¿por qué esta Alianza es “nueva”?  Es nueva porque hubo otras anteriores. El profeta Jeremías menciona la Alianza entre Dios e Israel que tuvo lugar en el desierto en tiempos de Moisés. Pero antes de “pactar” con Moisés Dios ya lo había hecho con Abraham y también con Noé (el del arcoiris).  Esta Alianza tam...

MINI AYUNO

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  Seguimos transitando la Cuaresma, tiempo caracterizado por la invitación a ayunar.  No quiero entrar ahora en la discusión acerca del sentido del ayuno. Solo me limito a decir esto: que nuestras privaciones voluntarias no sean tan “espirituales” que no toquen el cuerpo; ni tan “corporales” que no toquen el alma.  Quisiera llamar nuestra atención sobre un pequeño, mini, ayuno que me parece percibir que está muy olvidado por los fieles y también por nosotros sacerdotes. Me refiero al “ayuno eucarístico”.  El “ayuno eucarístico” no es "privarse de la Eucaristía", es decir, no significa dejar de comulgar. El “ayuno eucaristíco” implica privarse de bebidas y alimentos al menos desde una hora antes de recibir la Comunión.  En el Catecismo de la Iglesia Católica (n. 1387) leemos: Para prepararse convenientemente a recibir la Eucaristía, los fieles deben observar el ayuno prescrito por la Iglesia (cf CIC can. 919). Por la actitud corporal (gestos, vestido) se manifie...

ANTIPÁTICA CUARESMA

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  La Cuaresma tiene algo de antipático. La Cuaresma nos dice que tenemos que cambiar. Y, con una mano en el corazón, ¿a quién de nosotros nos resulta simpático que nos digan que nos estamos equivocando, aun cuando sea verdad? El fuerte llamado a la conversión de estas semanas de Cuaresma nos recuerda que algo tiene que cambiar en mi. Es imposible que esté haciendo todo bien, o que esté haciendo todo el bien que yo puedo con la ayuda de Dios. ¡Ojalá termináramos la Cuaresma distintos a cómo la empezamos, al menos en algo! ¡Cuánto creceriámos Cuaresma tras Cuaresma si consiguiéramos modificar una cosa, una sola, cada año! En una Catequesis del año 1977 el Papa Pablo VI decía que la conversión es “ cambiar de camino, invertir la dirección, volver hacia atrás ”. Convertirse implica el coraje de admitir que hemos tomado un camino equivocado, un camino que no nos conduce a la meta. ¿Cuál es la meta? ¡La Vida Eterna! ¿Cómo se avanza hacia esa meta? ¡Amando! Amando a Dios sobre todas las c...

OPORTUNIDAD

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Comenzamos la Cuaresma. Dios nos regala una oportunidad para arrepentirnos de nuestros pecados: de los pecados que cometimos por acción o por omisión, por negligencia; también, como dice San Agustín, de aquellos pecados que por nuestra maldad cometimos y de aquellos que no cometimos porque la providencia de Dios nos preservó. ¿Qué es este arrepentimiento? Es el sentimiento de un “ corazón desgarrado ” como dice el profeta Joel (2,12-18). Es la tristeza por haber pecado. Pero es una tristeza muy particular. Es búsqueda y es don de Dios. No es como la tristeza del mundo, que lleva a la desesperación, a la angustia y a la depresión. Es un don que Dios infunde en el corazón y nos impulsa a arrojarnos en los brazos misericordiosos de nuestro Padre Celestial. Así lo escribía San Pablo en su segunda carta a los Corintios (7,9-10): “ Ahora me regocijo, no porque ustedes se hayan puesto tristes, sino porque esa tristeza fue motivo de arrepentimiento. Ustedes, en efecto, han experimentado la tri...

COMPASIÓN

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Estamos en los umbrales de una nueva Semana Santa, la primera que vamos a compartir. Como sabemos esta semana tan especial comienza con el Domingo de Ramos. Para la Iglesia este Domingo tiene también otro nombre: es el Domingo de Ramos o Domingo de la Pasión del Señor. Por eso nuestra celebración está marcada por dos momentos: el recuerdo de la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén y la lectura del relato de la Pasión de Nuestro Señor. En el Domingo de Ramos también queremos contemplar a Jesús que se entrega por nosotros. Ese gran maestro de vida espiritual que fue San Ignacio de Loyola, en sus “Ejercicios espirituales”, nos invita a pedirle a Dios la siguiente gracia cuando contemplamos la Pasión de Jesús: “pedir dolor con Cristo doloroso, quebranto con Cristo quebrantado, lágrima, pena interna de tanta pena que Cristo padeció por mí”. San Ignacio, con su estilo personal muy propio de la época en que vivió nos invita a compadecernos de Jesús. Normalmente le pedimos a Jesú...

LAETARE

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Llegamos al cuarto Domingo de esta Cuaresma. En la tradición de la Iglesia este Domingo tiene nombre propio: Domingo “laetare”. “Laetare” (se pronuncia “letare”) del latín, significa “¡alegrense!”. Queremos recordar las palabras del profeta Isaías: “ ¡Alégrense con Jerusalén y regocíjense a causa de ella, todos los que la aman! ¡Compartan su mismo gozo los que estaban de duelo por ella, para ser amamantados y saciarse en sus pechos consoladores, para gustar las delicias de sus senos gloriosos! ” (Isaías 66,10-11). Para quienes viven seriamente la Cuaresma, tiempo de austeridad y combate espiritual... tiempo en el que queremos intensificar la oración el ayuno y la limosna... este Domingo es una pausa antes de encarar la última etapa del camino en nuestra subida hacia Jerusalén. Es como el “permitido” de las dietas: nos relajamos un poco para recobrar las fuerzas. Pero podemos encontrarnos ante dos posibilidades: o estamos intentando vivir seriamente la cuaresma, o no. Si nue...

¿¿¿CONFESARSE???

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Estamos en tiempo de Cuaresma y la Cuaresma es un tiempo de gracia para reconciliarnos con Dios. Nuestro encuentro con el perdón y la misericordia de nuestro Padre Celestial se hace concreto en el sacramento de la Confesión, también llamado de la Reconciliación. Sin embargo, con respecto a este sacramento tan importante puede haber algo de confusión que no nos permita vivirlo plenamente. Por ejemplo, es clásica la objeción que dice: “¿por qué tengo que confesarme con un hombre que puede ser tanto o más pecador que yo?”. Antes que nada, recordemos que “confesar” no significa solamente “decir” los pecados, sino y sobretodo “hacerse cargo” de haber ofendido a Dios y al prójimo. Una respuesta breve a esta objeción la encontramos en las palabras de Jesús Resucitado dirigidas a los Apóstoles (y a sus sucesores y colaboradores): “Los pecados serán perdonados a los que ustedes se los perdonen, y serán retenidos a los que ustedes se los retengan” (Juan 20,23). Otros llaman “confesión” a cualqui...

VTV

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  Según la ley, una vez al año los propietarios de un vehículo tienen que llevarlo a revisar para que lo sacudan un poco y lo miren por todos lados a fin de verificar si funciona bien y si no es un peligro para el conductor o terceros. En nuestro país eso se llama “Verificación Técnica Vehicular” (VTV). También los médicos aconsejan, sobretodo a partir de cierta edad, un chequeo general para conocer nuestro estado de salud. Si lo hacemos con un auto, si lo hacemos con nuestro cuerpo, ¿por que no hacerlo con nuestra pobre alma, que bastante descuidada la solemos tener? Acabamos de entrar en un tiempo especial de observación y zarandeo: la cuaresma. Como un modesto aporte a la “verificación espiritual” que todos estamos llamados a realizar les comparto algunas preguntas. ¿Cómo es mi relación con Dios? ¿Rezo o no rezo? ¿Cómo lo hago? ¿Tengo un tiempo para la Palabra de Dios cada día? ¿Voy a Misa los Domingos? ¿Cómo la vivo? ¿Me preparo? ¿Hago mi acción de gracias? ¿Cada cuánto me conf...

¡NOTICIA DE ÚLTIMO MOMENTO!

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Nos informa San Pedro, en su primer carta: “¡El demonio, ronda como un león rugiente, buscando a quién devorar!” (1 Pedro 5,8) Cualquiera de ustedes podría retrucarme: “chocolate por la noticia”. Y tendría razón, en parte. Sin duda no digo nada nuevo, pero es muy probable que estemos hablando de grandes verdades olvidadas y que es bueno reiterar al comenzar una nueva Cuaresma. Justamente en este primer Domingo de Cuaresma el Evangelio nos recuerda como el demonio tentó a Jesús. Es un buen momento para recordar que el demonio existe, que no es un mito, ni una energía, ni una “mala onda”, o un elemento simbólico que encontramos en los Evangelios. Más allá de los elementos decorativos con los cuales la imaginación o el folklore ornamentan a este ser, estamos hablando de un ser real, un ángel caído, que fue creado por Dios pero no quiso servir a su Creador y que ahora combate a los hombres intentándo alejarlos de su Padre como lo hizo con éxito con Adán y Eva en el Paraíso, y s...