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Mostrando las entradas etiquetadas como evangelio

BARCA

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  Hoy recordamos uno de los grandes sustos de los Apóstoles. Atravesaban en una barca el lago de Genesaret. De golpe se desató un temporal, el viento sacudía la barca y las olas amenazaban tragarla. Jesús estaba en la barca, ¡dormido! No hubo tormenta que lo despertara. No es tan misterioso que Jesús durmiera profundamente después de jornadas agotadoras. Parecería que hay más misterio en el hecho de que Jesús no se despertara en medio de la tormenta... Si los apóstoles, varios de ellos veteranos marineros, se asustaron como lo hicieron significa que la situación era muy complicada. Es como cuando uno viaja en avión. El avión puede atravesar turbulencias. Si el personal de abordo empieza a preocuparse, significa que algo poco habitual está pasando. Muchas veces se menciona a la barca de Pedro en los Evangelios. Desde antiguo, los cristianos vieron en esta barca una imagen de la Iglesia. La barca navega por el mar y con frecuencia se agita fuerte, buscando la tierra firme de la orill...

SEMILLAS

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  Nuestro Creador, en su infinita sabiduría, quiso que la vida viniera en forma de semilla. Pasa entre las plantas, entre los animales y los seres humanos también... y en el Reino de Dios. Será por eso que la imagen de la semilla aparece muchas veces en las enseñanzas de Jesús, como en el Evangelio de este Domingo.  “ El Reino de Dios es como una semilla que se echa en tierra ” y misteriosamente crece sin que podamos explicarnos cómo sucede este fenómeno. “ El Reino de Dios se parece a un grano de mostaza ”, muy pequeño en sus orígenes pero que llega a crecer tanto que puede dar cobijo a muchos. Recuerdo haber leído hace tiempo estas palabras de un santo Obispo español, Manuel González, que se me grabaron profundamente: Nuestro Señor se ha complacido en hacer todas sus obras a modo de siembra. Él se ha reservado hacer por sí mismo lo que únicamente no podía comunicar: la creación de la vida de la semilla. Pero el desarrollo, el crecimiento, la lucha, la fecundidad de ésta, se ...

LOCO

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  ¡Cuántas cosas se dijeron de Jesús mientras el Señor pasó por este mundo haciendo el bien! Hubo momentos de mucha fama y popularidad. El Evangelio de este Domingo da testimonio de esto: “ Jesús regresó a la casa, y de nuevo se juntó tanta gente que ni siquiera podían comer ”. Pero, junto con estas multitudes que buscaban a Jesús tampoco faltaron voces que criticaran duramente al Maestro de Nazaret. Y de esto también nos habla el Evangelio de este Domingo. Los parientes de Jesús, nada más y nada menos, fueron a buscarlo para llevarselo a casa porque lo consideraban “ un exaltado ”, “ alguien fuera de sí ”... un loco. Los escribas venidos de Jerusalén fueron mucho más lejos. Ellos dijeron que Jesús estaba “ poseído por Belzebul, por un espíritu impuro ”. Loco y endemoniado le dijeron a Jesús. Estas no fueron las únicas críticas que recibió Jesús. A modo de ejemplo recordemos solo un par.  Lo llamaron “glotón y borracho”: “Llegó Juan, que no come ni bebe, y ustedes dicen: «¡Ha ...

UNO Y TRES

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  Hoy celebramos y contemplamos el misterio de la Santísima Trinidad, “misterio fontal” de nuestra fe, fuente de la cual brotan todos los otros misterios que creemos. Nada hay que se le parezca. Solo en el ser humano hay una “imagen y semejanza” de la Trinidad, que por hermosa no deja de ser lejana, lejanísima. Todos los misterios son inefables, nunca será suficiente el lenguaje humano para expresarlos adecuadamente, y el misterio de la Trinidad es más inefable todavía. Es muy importante para nosotros expresarnos con cuidado acerca de este misterio teniendo en cuenta como la Iglesia ha elaborado a lo largo de los siglos su modo de expresarse con respecto al Dios Uno y Trino. La Liturgia de la Iglesia es una de nuestras referencias para profundizar en la fe. En su Liturgia la Iglesia expresa la Tradición Apostólica, y por ende la fe que recibimos de los Apóstoles. De ahí el clásico principio teológico: “la ley de lo que se reza es la ley de lo que se cree” (“lex orandi, lex creden...

NO BABEL

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  El libro de los Hechos de los Apóstoles nos recuerda cómo fue aquella efusión del Espíritu Santo en la ciudad de Jerusalén sobre los primeros discípulos de Jesús, efusión que imprimió a la comunidad cristiana, a la Iglesia, un impulso evangelizador que no se ha apagado y sigue encendido hasta nuestros días. Una de las peculiaridades de aquel primer Pentecostés fue que después de recibir el Espíritu Santo, que se manifestó como viento y como fuego, los Apóstoles salieron a anunciar con coraje la Buena Noticia a la gente reunida en Jerusalén para la ocasión, muchedumbre formada por personas que provenían de diversos lugar y que hablaban cada uno su propia lengua. Sin embargo, al escuchar a los Apóstoles “ con gran admiración y estupor decían:  «¿Acaso estos hombres que hablan no son todos galileos? ¿Cómo es que cada uno de nosotros los oye en su propia lengua? Todos los oímos proclamar en nuestras lenguas las maravillas de Dios» ”. En el Antiguo Testamento (Génesis 11, 1-9) en...

ANUNCIAR

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  Este Domingo celebramos la Ascensión de Jesús al Cielo. Recordamos las últimas últimas palabras del Señor a sus discípulos antes de que se elevara y la nube lo ocultara de su vista. Estas palabras de Jesús revisten una importancia muy especial no solo porque fue la última vez que se escuchó la voz del Redentor sobre la tierra, sino también porque en estas palabras hay una misión para sus discípulos. No se trata de una misión cualquiera sino de LA misión que define a la Iglesia como comunidad de creyentes en Jesús, testigos del Resucitado. Son palabras que nos dicen para qué existe la Iglesia. ¿Cuáles son estas palabras? “ Vayan por todo el mundo, anuncien la Buena Noticia a toda la creación ”. ¿Para qué existe la Iglesia? ¿Cuál es su razón de ser en este mundo? ¡Ir y anunciar! ¿Anunciar qué? ¡La Buena Noticia! ¿Cuál es esa “buena noticia”? Hoy leemos el final del Evangelio de San Marcos. En la primer frase de este Evangelio encontramos respuesta a esta última pregunta: “ Comienzo...

UNA VID

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  “ Yo soy la vid, ustedes los sarmientos ” nos dice Jesús este Domingo. Es como si nos dijera: yo soy el tronco, ustedes las ramas. Es muy probable que Jesús dijera estas palabras recordando los viñedos de su Galilea. Es una imagen simple y poderosa al mismo tiempo con la cual nuestro Maestro nos enseña verdades absolutamente necesarias para nuestra vida cristiana. La rama tiene que estar unida al tronco para estar viva. Separada del tronco podrá conservar una apariencia de vitalidad, pero solo por un poco de tiempo. Así nuestra vida y nuestra fecundidad como cristianos dependen de nuestra unión con Jesús que nos dice: “ separados de mí, nada pueden hacer ”. Esta unión entre la vid y los sarmientos es esencialmente interior. A veces nos encontramos con ramas que aparentan estar unidas al tronco pero que se van secando. Les falta la conexión vital que une realmente el tronco con las ramas, les falta esa savia invisible que lleva la vida. Nuestro Señor lo dice con estas palabras: “ ...

EL ACEITE

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Este Domingo recordamos la parábola en la que nuestro Maestro nos habla de diez chicas que debían esperar con lámparas encendidas a un novio cuando este llegara al salón de fiestas. Conocemos el final de la historia: el novio se demoró y cuando finalmente se hizo presente cinco jóvenes previsoras que llevaron aceite de más entraron a la fiesta con sus lámparas encendidas, pero las otras cinco no hicieron a tiempo para conseguir más aceite y se quedaron afuera. El aceite era el combustible necesario para que estas lámparas iluminaran. Muchas veces Jesús nos enseña que estamos llamados a ser “luz del mundo”. Hoy se nos recuerda que necesitamos “combustible” para que esa luz arda en nosotros, no sea cosa que nos quedemos sin nafta antes de llegar a destino. ¿Cuál será ese “combustible” que mantiene encendida la luz de la fe? ¿De dónde vamos a encontrar ese combustible? Sin lugar a dudas, en la oración. Tal vez lo podamos encontrar también en otros lugares. Pero me animo a decir que si no ...

AMARÁS

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Este Domingo Jesús nos recuerda los dos mandamientos que resumen todo el Antiguo Testamento (“la ley y los profetas”), y también el Nuevo aunque bien podemos decir que en el Nuevo Testamento Jesús los llevó a otra dimensión. Pero sobre esto último hablaremos otro día. Ambos comienzan así: “Amarás…”. Escuchando estos “mandatos” surgen muchas preguntas. ¿Se puede “mandar” amar? Pero también, ¿puede haber mandato más hermoso que amar? Es como si Jesús nos dijera que fuimos hechos para amar y que solamente en la plenitud del amor encuentra sentido nuestra vida. ¡Qué difícil hablar del amor! Es como debatir sobre la felicidad. Todos vamos a estar de acuerdo en que queremos ser felices, pero ¿estaremos todos de acuerdo si nos preguntamos adónde o en quién o en qué buscamos esa felicidad? Pienso que de manera semejante no habrá dudas en decir que amar y ser amado es lo mejor de la vida, pero ¿estamos igualmente seguros sobre lo que significa amar? Me permito dos reflexiones mínimas al respect...

DIOS Y EL CESAR

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Justo en este Domingo electoral el Evangelio nos recuerda la genial respuesta de Jesús a la trampa que intentaron tenderle los fariseos: “Del al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”. Estas palabras de Jesús son uno de los fundamentos de lo que suele llamarse la “Doctrina Social de la Iglesia”, es decir, la iluminación de las realidades sociales, políticas, culturales y económicas con la luz del Evangelio. Con esta palabras Jesús reconoce una cierta autonomía del poder político representando en el “César” (el emperador romano de aquel entonces) y como es deber de los cristianos reconocer esa autoridad y “darle lo suyo”. Por otra parte, “dar a cada uno lo suyo” es la definición clásica de la justicia. Estas palabras de Jesús en este Domingo tan decisivo me parecen una buena oportunidad para recordar algo que enseña la Iglesia como parte de esta “Doctrina Social”, y es el siguiente párrafo del Catecismo de la Iglesia Católica (n. 2425): La Iglesia ha rechazado las ideolog...

LA VIÑA

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  Por tercer Domingo consecutivo recordamos una parábola de Jesús en la cuál el Señor nos habla de una viña. Podemos pensar dos cosas: que Jesús tenía muchas viñas a su alrededor cuando enseñaba al pueblo, o también que a nuestro Salvador le gusta comparar su Reino con una viña, una viña mimada. ¿Vimos alguna vez esas bellas y cuidadas viñas de la zona cordillerana de nuestra Patria con álamos y montañas de nieve eterna como telón de fondo? Más hermosa es la viña del Señor. En la primera lectura de este Domingo, de la profecía de Isaías, encontramos lo que algunos llaman el “cántico de la viña”. Es un canto de amor y dolor al mismo tiempo. Cariño y tristeza que se encuentran en esta pregunta que hace Dios por boca del profeta: “ ¿Qué más se podía hacer por mi viña que yo no lo haya hecho? ”. Por el gran amor con que ama a su viña, su Reino, su Iglesia, Jesús la cuidó y le dió todo lo necesario para que sea hermosa y fructífera. Sin embargo, “ Si esperaba que diera uvas, ¿por qué di...

DOS O TRES

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¿Existirá algún “músico” de esos que se dicen “populares” que acepte tocar gratis? Hay artistas que solo aceptan presentarse si se les asegura una cierta cantidad de espectadores. Jesús no es así. A Jesús le alcanza con dos o tres… es poderosa la oración de dos o tres que se reúnen para rezar… se presenta allí donde haya dos o tres reunidos en su nombre. No parecería que Jesús estuviera demasiado preocupado por juntar grandes muchedumbres. A principios del siglo pasado, un Obispo español, San Manuel González, advertía sobre la “sugestión del número”: “Nos hemos dejado llevar mucho de la sugestión del número y muy poco de la calidad . Nos hemos extasiado muchas veces ante nuestros templos rebosando gentes, nuestras procesiones recibiendo homenajes y aclamaciones populares. Nos hemos recreado quizá demasiado en el título de católica de nuestra España, en nuestros católicos antepasados. Y, mientras nuestro espíritu se entretenía en esos arrobamientos y nuestras manos en aplaudir nuestra f...

¡NOTICIA DE ÚLTIMO MOMENTO!

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Nos informa San Pedro, en su primer carta: “¡El demonio, ronda como un león rugiente, buscando a quién devorar!” (1 Pedro 5,8) Cualquiera de ustedes podría retrucarme: “chocolate por la noticia”. Y tendría razón, en parte. Sin duda no digo nada nuevo, pero es muy probable que estemos hablando de grandes verdades olvidadas y que es bueno reiterar al comenzar una nueva Cuaresma. Justamente en este primer Domingo de Cuaresma el Evangelio nos recuerda como el demonio tentó a Jesús. Es un buen momento para recordar que el demonio existe, que no es un mito, ni una energía, ni una “mala onda”, o un elemento simbólico que encontramos en los Evangelios. Más allá de los elementos decorativos con los cuales la imaginación o el folklore ornamentan a este ser, estamos hablando de un ser real, un ángel caído, que fue creado por Dios pero no quiso servir a su Creador y que ahora combate a los hombres intentándo alejarlos de su Padre como lo hizo con éxito con Adán y Eva en el Paraíso, y s...