ANUNCIAR
Este Domingo celebramos la Ascensión de Jesús al Cielo. Recordamos las últimas últimas palabras del Señor a sus discípulos antes de que se elevara y la nube lo ocultara de su vista.
Estas palabras de Jesús revisten una importancia muy especial no solo porque fue la última vez que se escuchó la voz del Redentor sobre la tierra, sino también porque en estas palabras hay una misión para sus discípulos. No se trata de una misión cualquiera sino de LA misión que define a la Iglesia como comunidad de creyentes en Jesús, testigos del Resucitado. Son palabras que nos dicen para qué existe la Iglesia.
¿Cuáles son estas palabras? “Vayan por todo el mundo, anuncien la Buena Noticia a toda la creación”. ¿Para qué existe la Iglesia? ¿Cuál es su razón de ser en este mundo? ¡Ir y anunciar! ¿Anunciar qué? ¡La Buena Noticia! ¿Cuál es esa “buena noticia”? Hoy leemos el final del Evangelio de San Marcos. En la primer frase de este Evangelio encontramos respuesta a esta última pregunta: “Comienzo de la Buena Noticia de Jesús, Mesías, Hijo de Dios” (Marcos 1,1).
La Iglesia existe para anunciar que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios. “La fe, por lo tanto, nace de la predicación y la predicación se realiza en virtud de la Palabra de Cristo”, escribía San Pablo (Romanos 10,17). El anuncio está llamado a despertar la fe, y por la fe el corazón se abre a la gracia de Dios que recibimos en los sacramentos, de los cuales el Bautismo es el primero.
Por eso si a alguien tiene que escuchar la Iglesia, ¡y es fundamental saber escuchar para crecer!, al primero que tiene que escuchar la Iglesia, antes que al mundo que no cree en Jesús, es a su Divino esposo que la envía por todo el mundo. Así lo escuchó la Virgen María, así lo escucharon los Apóstoles.
Sintámonos también nosotros enviados a anunciar, con palabras y con obras, con el poder del Espíritu Santo la Buena Noticia a todos los hombres.
¡Buen Domingo de la Ascensión del Señor!
P. Marco
Domingo de la Ascensión del Señor Año B

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