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Mostrando las entradas etiquetadas como Domingo

BARCA

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  Hoy recordamos uno de los grandes sustos de los Apóstoles. Atravesaban en una barca el lago de Genesaret. De golpe se desató un temporal, el viento sacudía la barca y las olas amenazaban tragarla. Jesús estaba en la barca, ¡dormido! No hubo tormenta que lo despertara. No es tan misterioso que Jesús durmiera profundamente después de jornadas agotadoras. Parecería que hay más misterio en el hecho de que Jesús no se despertara en medio de la tormenta... Si los apóstoles, varios de ellos veteranos marineros, se asustaron como lo hicieron significa que la situación era muy complicada. Es como cuando uno viaja en avión. El avión puede atravesar turbulencias. Si el personal de abordo empieza a preocuparse, significa que algo poco habitual está pasando. Muchas veces se menciona a la barca de Pedro en los Evangelios. Desde antiguo, los cristianos vieron en esta barca una imagen de la Iglesia. La barca navega por el mar y con frecuencia se agita fuerte, buscando la tierra firme de la orill...

LOCO

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  ¡Cuántas cosas se dijeron de Jesús mientras el Señor pasó por este mundo haciendo el bien! Hubo momentos de mucha fama y popularidad. El Evangelio de este Domingo da testimonio de esto: “ Jesús regresó a la casa, y de nuevo se juntó tanta gente que ni siquiera podían comer ”. Pero, junto con estas multitudes que buscaban a Jesús tampoco faltaron voces que criticaran duramente al Maestro de Nazaret. Y de esto también nos habla el Evangelio de este Domingo. Los parientes de Jesús, nada más y nada menos, fueron a buscarlo para llevarselo a casa porque lo consideraban “ un exaltado ”, “ alguien fuera de sí ”... un loco. Los escribas venidos de Jerusalén fueron mucho más lejos. Ellos dijeron que Jesús estaba “ poseído por Belzebul, por un espíritu impuro ”. Loco y endemoniado le dijeron a Jesús. Estas no fueron las únicas críticas que recibió Jesús. A modo de ejemplo recordemos solo un par.  Lo llamaron “glotón y borracho”: “Llegó Juan, que no come ni bebe, y ustedes dicen: «¡Ha ...

TREMENDO

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  Después de haber celebrado el Domingo de la Santísima Trinidad, hoy nos enfocamos en otro de los grandes misterios de nuestra fe: el misterio de la Eucaristía. Y lo hacemos en la celebración de este Domingo que solemos llamar “Domingo de Corpus”. Lo llamamos así porque  su nombre completo  en latín es: Domingo “ Corpus et sanguis Christi ”, es decir, “Domingo del Cuerpo y de la Sangre de Cristo”. Celebramos la Eucaristía como sacramento del Cuerpo y de la Sangre del Señor. Siempre es bueno volver a los fundamentos de nuestra fe y recordar como la Iglesia expresa su fe en este sacramento sublime y tremendo, con algunas cosas que leemos en el Compendio del Catecismo: La Eucaristía es el sacrificio mismo del Cuerpo y de la Sangre del Señor Jesús, que Él instituyó para perpetuar en los siglos, hasta su segunda venida, el sacrificio de la Cruz, confiando así a la Iglesia el memorial de su Muerte y Resurrección. Es signo de unidad, vínculo de caridad y banquete pascual, en el...

UNO Y TRES

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  Hoy celebramos y contemplamos el misterio de la Santísima Trinidad, “misterio fontal” de nuestra fe, fuente de la cual brotan todos los otros misterios que creemos. Nada hay que se le parezca. Solo en el ser humano hay una “imagen y semejanza” de la Trinidad, que por hermosa no deja de ser lejana, lejanísima. Todos los misterios son inefables, nunca será suficiente el lenguaje humano para expresarlos adecuadamente, y el misterio de la Trinidad es más inefable todavía. Es muy importante para nosotros expresarnos con cuidado acerca de este misterio teniendo en cuenta como la Iglesia ha elaborado a lo largo de los siglos su modo de expresarse con respecto al Dios Uno y Trino. La Liturgia de la Iglesia es una de nuestras referencias para profundizar en la fe. En su Liturgia la Iglesia expresa la Tradición Apostólica, y por ende la fe que recibimos de los Apóstoles. De ahí el clásico principio teológico: “la ley de lo que se reza es la ley de lo que se cree” (“lex orandi, lex creden...

ANUNCIAR

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  Este Domingo celebramos la Ascensión de Jesús al Cielo. Recordamos las últimas últimas palabras del Señor a sus discípulos antes de que se elevara y la nube lo ocultara de su vista. Estas palabras de Jesús revisten una importancia muy especial no solo porque fue la última vez que se escuchó la voz del Redentor sobre la tierra, sino también porque en estas palabras hay una misión para sus discípulos. No se trata de una misión cualquiera sino de LA misión que define a la Iglesia como comunidad de creyentes en Jesús, testigos del Resucitado. Son palabras que nos dicen para qué existe la Iglesia. ¿Cuáles son estas palabras? “ Vayan por todo el mundo, anuncien la Buena Noticia a toda la creación ”. ¿Para qué existe la Iglesia? ¿Cuál es su razón de ser en este mundo? ¡Ir y anunciar! ¿Anunciar qué? ¡La Buena Noticia! ¿Cuál es esa “buena noticia”? Hoy leemos el final del Evangelio de San Marcos. En la primer frase de este Evangelio encontramos respuesta a esta última pregunta: “ Comienzo...

UNA VID

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  “ Yo soy la vid, ustedes los sarmientos ” nos dice Jesús este Domingo. Es como si nos dijera: yo soy el tronco, ustedes las ramas. Es muy probable que Jesús dijera estas palabras recordando los viñedos de su Galilea. Es una imagen simple y poderosa al mismo tiempo con la cual nuestro Maestro nos enseña verdades absolutamente necesarias para nuestra vida cristiana. La rama tiene que estar unida al tronco para estar viva. Separada del tronco podrá conservar una apariencia de vitalidad, pero solo por un poco de tiempo. Así nuestra vida y nuestra fecundidad como cristianos dependen de nuestra unión con Jesús que nos dice: “ separados de mí, nada pueden hacer ”. Esta unión entre la vid y los sarmientos es esencialmente interior. A veces nos encontramos con ramas que aparentan estar unidas al tronco pero que se van secando. Les falta la conexión vital que une realmente el tronco con las ramas, les falta esa savia invisible que lleva la vida. Nuestro Señor lo dice con estas palabras: “ ...

PROMESAS

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  La Palabra de Dios está llena de promesas de Dios. Ya en el Antiguo Testamento las encontramos, como en el pasaje de de Jeremías de este Domingo. ¿Qué promete Dios por el profeta? “ Llegarán los días -oráculo del Señor- en que estableceré una nueva Alianza con la casa de Israel y la casa de Judá ”. El Señor promete una “nueva Alianza” con su pueblo. ¿Qué es una Alianza? No es solamente un contrato, no es solamente un acuerdo de asistencia o una sociedad. Es un pacto, un pacto de “comunión” que muchas veces la Palabra de Dios compara con el matrimonio entre un varón y una mujer. ¿Será por esto que a los anillos que llevan los esposos los solemos llamar “alianzas”? Y, ¿por qué esta Alianza es “nueva”?  Es nueva porque hubo otras anteriores. El profeta Jeremías menciona la Alianza entre Dios e Israel que tuvo lugar en el desierto en tiempos de Moisés. Pero antes de “pactar” con Moisés Dios ya lo había hecho con Abraham y también con Noé (el del arcoiris).  Esta Alianza tam...

MINI AYUNO

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  Seguimos transitando la Cuaresma, tiempo caracterizado por la invitación a ayunar.  No quiero entrar ahora en la discusión acerca del sentido del ayuno. Solo me limito a decir esto: que nuestras privaciones voluntarias no sean tan “espirituales” que no toquen el cuerpo; ni tan “corporales” que no toquen el alma.  Quisiera llamar nuestra atención sobre un pequeño, mini, ayuno que me parece percibir que está muy olvidado por los fieles y también por nosotros sacerdotes. Me refiero al “ayuno eucarístico”.  El “ayuno eucarístico” no es "privarse de la Eucaristía", es decir, no significa dejar de comulgar. El “ayuno eucaristíco” implica privarse de bebidas y alimentos al menos desde una hora antes de recibir la Comunión.  En el Catecismo de la Iglesia Católica (n. 1387) leemos: Para prepararse convenientemente a recibir la Eucaristía, los fieles deben observar el ayuno prescrito por la Iglesia (cf CIC can. 919). Por la actitud corporal (gestos, vestido) se manifie...

ANTIPÁTICA CUARESMA

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  La Cuaresma tiene algo de antipático. La Cuaresma nos dice que tenemos que cambiar. Y, con una mano en el corazón, ¿a quién de nosotros nos resulta simpático que nos digan que nos estamos equivocando, aun cuando sea verdad? El fuerte llamado a la conversión de estas semanas de Cuaresma nos recuerda que algo tiene que cambiar en mi. Es imposible que esté haciendo todo bien, o que esté haciendo todo el bien que yo puedo con la ayuda de Dios. ¡Ojalá termináramos la Cuaresma distintos a cómo la empezamos, al menos en algo! ¡Cuánto creceriámos Cuaresma tras Cuaresma si consiguiéramos modificar una cosa, una sola, cada año! En una Catequesis del año 1977 el Papa Pablo VI decía que la conversión es “ cambiar de camino, invertir la dirección, volver hacia atrás ”. Convertirse implica el coraje de admitir que hemos tomado un camino equivocado, un camino que no nos conduce a la meta. ¿Cuál es la meta? ¡La Vida Eterna! ¿Cómo se avanza hacia esa meta? ¡Amando! Amando a Dios sobre todas las c...

EL ACEITE

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Este Domingo recordamos la parábola en la que nuestro Maestro nos habla de diez chicas que debían esperar con lámparas encendidas a un novio cuando este llegara al salón de fiestas. Conocemos el final de la historia: el novio se demoró y cuando finalmente se hizo presente cinco jóvenes previsoras que llevaron aceite de más entraron a la fiesta con sus lámparas encendidas, pero las otras cinco no hicieron a tiempo para conseguir más aceite y se quedaron afuera. El aceite era el combustible necesario para que estas lámparas iluminaran. Muchas veces Jesús nos enseña que estamos llamados a ser “luz del mundo”. Hoy se nos recuerda que necesitamos “combustible” para que esa luz arda en nosotros, no sea cosa que nos quedemos sin nafta antes de llegar a destino. ¿Cuál será ese “combustible” que mantiene encendida la luz de la fe? ¿De dónde vamos a encontrar ese combustible? Sin lugar a dudas, en la oración. Tal vez lo podamos encontrar también en otros lugares. Pero me animo a decir que si no ...

AMARÁS

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Este Domingo Jesús nos recuerda los dos mandamientos que resumen todo el Antiguo Testamento (“la ley y los profetas”), y también el Nuevo aunque bien podemos decir que en el Nuevo Testamento Jesús los llevó a otra dimensión. Pero sobre esto último hablaremos otro día. Ambos comienzan así: “Amarás…”. Escuchando estos “mandatos” surgen muchas preguntas. ¿Se puede “mandar” amar? Pero también, ¿puede haber mandato más hermoso que amar? Es como si Jesús nos dijera que fuimos hechos para amar y que solamente en la plenitud del amor encuentra sentido nuestra vida. ¡Qué difícil hablar del amor! Es como debatir sobre la felicidad. Todos vamos a estar de acuerdo en que queremos ser felices, pero ¿estaremos todos de acuerdo si nos preguntamos adónde o en quién o en qué buscamos esa felicidad? Pienso que de manera semejante no habrá dudas en decir que amar y ser amado es lo mejor de la vida, pero ¿estamos igualmente seguros sobre lo que significa amar? Me permito dos reflexiones mínimas al respect...

DIOS Y EL CESAR

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Justo en este Domingo electoral el Evangelio nos recuerda la genial respuesta de Jesús a la trampa que intentaron tenderle los fariseos: “Del al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”. Estas palabras de Jesús son uno de los fundamentos de lo que suele llamarse la “Doctrina Social de la Iglesia”, es decir, la iluminación de las realidades sociales, políticas, culturales y económicas con la luz del Evangelio. Con esta palabras Jesús reconoce una cierta autonomía del poder político representando en el “César” (el emperador romano de aquel entonces) y como es deber de los cristianos reconocer esa autoridad y “darle lo suyo”. Por otra parte, “dar a cada uno lo suyo” es la definición clásica de la justicia. Estas palabras de Jesús en este Domingo tan decisivo me parecen una buena oportunidad para recordar algo que enseña la Iglesia como parte de esta “Doctrina Social”, y es el siguiente párrafo del Catecismo de la Iglesia Católica (n. 2425): La Iglesia ha rechazado las ideolog...

¿MUCHOS O POCOS?

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  Este Domingo nos encontramos con una parábola peliaguda. Por un lado se nos presenta una perspectiva hermosa: un banquete ricamente preparado por un rey para festejar las bodas de su hijo, banquete al cual este rey invita con gran generosidad a sus conocidos, rey que insiste en la invitación cuando sus mensajeros son ninguneados por los invitados. Pero los invitados terminaron ignorando la invitación. Y quedaron excluidos del banquete de manera irremediable al punto tal que los ejércitos del rey arrasaron sus ciudades. De todas maneras el rey se obstinó en festejar el casamiento de su hijo, y vuelve a invitar ahora a otra clase de personas: y la sala de fiestas se llenó de invitados. Pero… uno de los invitados no tenía traje de fiesta y al verlo así el rey mandó arrojarlo atado de pies y manos a las tinieblas exteriores. ¡Qué raro este rey! Por un lado tan bueno y generoso para invitar al casamiento de su hijo, y al mismo tiempo tan severo con quienes ignoran la invitación o con ...

LA VIÑA

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  Por tercer Domingo consecutivo recordamos una parábola de Jesús en la cuál el Señor nos habla de una viña. Podemos pensar dos cosas: que Jesús tenía muchas viñas a su alrededor cuando enseñaba al pueblo, o también que a nuestro Salvador le gusta comparar su Reino con una viña, una viña mimada. ¿Vimos alguna vez esas bellas y cuidadas viñas de la zona cordillerana de nuestra Patria con álamos y montañas de nieve eterna como telón de fondo? Más hermosa es la viña del Señor. En la primera lectura de este Domingo, de la profecía de Isaías, encontramos lo que algunos llaman el “cántico de la viña”. Es un canto de amor y dolor al mismo tiempo. Cariño y tristeza que se encuentran en esta pregunta que hace Dios por boca del profeta: “ ¿Qué más se podía hacer por mi viña que yo no lo haya hecho? ”. Por el gran amor con que ama a su viña, su Reino, su Iglesia, Jesús la cuidó y le dió todo lo necesario para que sea hermosa y fructífera. Sin embargo, “ Si esperaba que diera uvas, ¿por qué di...

INJUSTO DIOS

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¡Es injusto! ¿A quién no le surgió este lamento alguna vez?  ¡Dios es injusto! Tal vez alguien haya llegado a sentir esta queja en algún rincón de su corazón. Es innegable que hay muchas injusticias en esta vida: cuando nos quitan lo que es nuestro, o cuando no nos reconocen lo que nos pertenece… pero, ¿puede Dios ser injusto? Las lecturas de este Domingo nos invitan a hacernos esta pregunta. El Evangelio nos recuerda una parábola de Jesús que termina en un alboroto casi sindical… Un hombre contrató obreros para su viña en distintos momentos del día y al finalizar la jornada, ¡para escándalo de los que llegaron primero y más trabajaron!, pagó a todos lo mismo: un denario para los que trabajaron una hora, un denario para los que trabajaron tres, un denario para los que estuvieron seis horas, un denario para los que soportaron todo el peso del calor y el trabajo… ¡es injusto! gritaron los “primeros”: llegamos antes, trabajamos más, merecemos más. La lógica de estos obreros parece irr...

DOS O TRES

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¿Existirá algún “músico” de esos que se dicen “populares” que acepte tocar gratis? Hay artistas que solo aceptan presentarse si se les asegura una cierta cantidad de espectadores. Jesús no es así. A Jesús le alcanza con dos o tres… es poderosa la oración de dos o tres que se reúnen para rezar… se presenta allí donde haya dos o tres reunidos en su nombre. No parecería que Jesús estuviera demasiado preocupado por juntar grandes muchedumbres. A principios del siglo pasado, un Obispo español, San Manuel González, advertía sobre la “sugestión del número”: “Nos hemos dejado llevar mucho de la sugestión del número y muy poco de la calidad . Nos hemos extasiado muchas veces ante nuestros templos rebosando gentes, nuestras procesiones recibiendo homenajes y aclamaciones populares. Nos hemos recreado quizá demasiado en el título de católica de nuestra España, en nuestros católicos antepasados. Y, mientras nuestro espíritu se entretenía en esos arrobamientos y nuestras manos en aplaudir nuestra f...

EL MAYORDOMO

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En los palacios y mansiones solía existir, y tal vez todavía en algunos exista también hoy, un personaje muy importante: el mayordomo. Mayordomo si era varón, ama de llaves si era mujer. El mayordomo era un empleado con una responsabilidad muy grande: tenía las llaves de la casa, y también supervisaba a los demás empleados. No era el dueño, era un servidor entre los servidores con un rol especial. La autoridad del mayordomo estaba simbolizada en las llaves. Entregar las llaves de una casa es un gesto de mucha confianza. Entregar las llaves es casi como entregar la casa. ¿Recordamos nosotros cuando nos fueron entregadas las llaves de casa por nuestros padres? Esas llaves, ¿nos fueron quitadas alguna vez por alguna macana que nos hayamos mandado? Entregar las llaves entraña sus riesgos, ¿y si el mayordomo se vuelve okupa? En la primer lectura de este Domingo (Isaías 22, 19-23) se nos habla de una mayordomo, Sebná, que fue despedido por su rey y reemplazado por un nuevo capataz: Eliaquím,...

UN PUEBLO DE MUCHOS PUEBLOS

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  Allá lejos y hace tiempo, en el Antiguo Testamento, el Espíritu Santo habló por boca del profeta Isaías y anunció: “ mi Casa será llamada Casa de oración para todos los pueblos ” (Isaías 56,6-7). Con pocas palabras se nos dicen muchas cosas: que Dios tiene una casa; que esa casa es casa de oración; y que esa casa es para todos los pueblos. ¿A qué “casa” se estará refiriendo? ¿Al templo de Jerusalén? Tal vez sí, al menos en parte. De hecho, cuando Jesús expulsó a los vendedores del Templo recordó estas palabras de Isaías diciendo: “ ¿Acaso no está escrito: ‘Mi casa será llamada Casa de oración para todas las naciones’? Pero ustedes la han convertido en una cueva de ladrones” (Marcos 11,11-25). Pero también es cierto algo más que Dios nos dice por boca de Isaías: “ El cielo es mi trono y la tierra, el estrado de mis pies. ¿Qué casa podrán edificarme ustedes y dónde estará el lugar de mi reposo? ” (Isaías 66,1). Queda en pie la pregunta: ¿cuál es la casa de Dios? En el Evangelio Je...