Jóvenes
Llueve, y mucho. Las actividades de la parroquia se suspenden. Igual algunas personas pasan. La Misa de la tarde se celebra, por supuesto. El cuerpo pide encerrarse en la casa parroquial, comer algo, tirarse en el sillón y mirar alguna película o serie. Pero alguien viene a molestar. ¿Quienes vienen a molestar? ¡Los jóvenes! De la Acción Católica. ¿Qué quieren? Quieren rezar. Tocaba la adoración Eucarística mensual y no quisieron suspenderla. Y así fue como en un anochecer lluvioso de un día tormentoso un puñado de chicos se juntó para adorar al Señor. Muy esperanzador momento. Al día siguiente, sigue lloviendo. Una de esas lluvias que invitan a una linda siestita. Pero puede haber sorpresas. Cuando uno piensa que no hay nadie en la parroquia, entrás al salón parroquial y encontrás otro grupo de chicos y chicas jugando al metegol, al ping pong en una mesa improvisada, a las cartas... todo en un clima de serena alegría en un día muy gris. Llegó la hora de la Misa. "Som...