UNA VID
“ Yo soy la vid, ustedes los sarmientos ” nos dice Jesús este Domingo. Es como si nos dijera: yo soy el tronco, ustedes las ramas. Es muy probable que Jesús dijera estas palabras recordando los viñedos de su Galilea. Es una imagen simple y poderosa al mismo tiempo con la cual nuestro Maestro nos enseña verdades absolutamente necesarias para nuestra vida cristiana. La rama tiene que estar unida al tronco para estar viva. Separada del tronco podrá conservar una apariencia de vitalidad, pero solo por un poco de tiempo. Así nuestra vida y nuestra fecundidad como cristianos dependen de nuestra unión con Jesús que nos dice: “ separados de mí, nada pueden hacer ”. Esta unión entre la vid y los sarmientos es esencialmente interior. A veces nos encontramos con ramas que aparentan estar unidas al tronco pero que se van secando. Les falta la conexión vital que une realmente el tronco con las ramas, les falta esa savia invisible que lleva la vida. Nuestro Señor lo dice con estas palabras: “ ...