Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como palabra de Dios

EL ACEITE

Imagen
Este Domingo recordamos la parábola en la que nuestro Maestro nos habla de diez chicas que debían esperar con lámparas encendidas a un novio cuando este llegara al salón de fiestas. Conocemos el final de la historia: el novio se demoró y cuando finalmente se hizo presente cinco jóvenes previsoras que llevaron aceite de más entraron a la fiesta con sus lámparas encendidas, pero las otras cinco no hicieron a tiempo para conseguir más aceite y se quedaron afuera. El aceite era el combustible necesario para que estas lámparas iluminaran. Muchas veces Jesús nos enseña que estamos llamados a ser “luz del mundo”. Hoy se nos recuerda que necesitamos “combustible” para que esa luz arda en nosotros, no sea cosa que nos quedemos sin nafta antes de llegar a destino. ¿Cuál será ese “combustible” que mantiene encendida la luz de la fe? ¿De dónde vamos a encontrar ese combustible? Sin lugar a dudas, en la oración. Tal vez lo podamos encontrar también en otros lugares. Pero me animo a decir que si no ...

¿MUCHOS O POCOS?

Imagen
  Este Domingo nos encontramos con una parábola peliaguda. Por un lado se nos presenta una perspectiva hermosa: un banquete ricamente preparado por un rey para festejar las bodas de su hijo, banquete al cual este rey invita con gran generosidad a sus conocidos, rey que insiste en la invitación cuando sus mensajeros son ninguneados por los invitados. Pero los invitados terminaron ignorando la invitación. Y quedaron excluidos del banquete de manera irremediable al punto tal que los ejércitos del rey arrasaron sus ciudades. De todas maneras el rey se obstinó en festejar el casamiento de su hijo, y vuelve a invitar ahora a otra clase de personas: y la sala de fiestas se llenó de invitados. Pero… uno de los invitados no tenía traje de fiesta y al verlo así el rey mandó arrojarlo atado de pies y manos a las tinieblas exteriores. ¡Qué raro este rey! Por un lado tan bueno y generoso para invitar al casamiento de su hijo, y al mismo tiempo tan severo con quienes ignoran la invitación o con ...

LA VIÑA

Imagen
  Por tercer Domingo consecutivo recordamos una parábola de Jesús en la cuál el Señor nos habla de una viña. Podemos pensar dos cosas: que Jesús tenía muchas viñas a su alrededor cuando enseñaba al pueblo, o también que a nuestro Salvador le gusta comparar su Reino con una viña, una viña mimada. ¿Vimos alguna vez esas bellas y cuidadas viñas de la zona cordillerana de nuestra Patria con álamos y montañas de nieve eterna como telón de fondo? Más hermosa es la viña del Señor. En la primera lectura de este Domingo, de la profecía de Isaías, encontramos lo que algunos llaman el “cántico de la viña”. Es un canto de amor y dolor al mismo tiempo. Cariño y tristeza que se encuentran en esta pregunta que hace Dios por boca del profeta: “ ¿Qué más se podía hacer por mi viña que yo no lo haya hecho? ”. Por el gran amor con que ama a su viña, su Reino, su Iglesia, Jesús la cuidó y le dió todo lo necesario para que sea hermosa y fructífera. Sin embargo, “ Si esperaba que diera uvas, ¿por qué di...

INJUSTO DIOS

Imagen
¡Es injusto! ¿A quién no le surgió este lamento alguna vez?  ¡Dios es injusto! Tal vez alguien haya llegado a sentir esta queja en algún rincón de su corazón. Es innegable que hay muchas injusticias en esta vida: cuando nos quitan lo que es nuestro, o cuando no nos reconocen lo que nos pertenece… pero, ¿puede Dios ser injusto? Las lecturas de este Domingo nos invitan a hacernos esta pregunta. El Evangelio nos recuerda una parábola de Jesús que termina en un alboroto casi sindical… Un hombre contrató obreros para su viña en distintos momentos del día y al finalizar la jornada, ¡para escándalo de los que llegaron primero y más trabajaron!, pagó a todos lo mismo: un denario para los que trabajaron una hora, un denario para los que trabajaron tres, un denario para los que estuvieron seis horas, un denario para los que soportaron todo el peso del calor y el trabajo… ¡es injusto! gritaron los “primeros”: llegamos antes, trabajamos más, merecemos más. La lógica de estos obreros parece irr...

DOS O TRES

Imagen
¿Existirá algún “músico” de esos que se dicen “populares” que acepte tocar gratis? Hay artistas que solo aceptan presentarse si se les asegura una cierta cantidad de espectadores. Jesús no es así. A Jesús le alcanza con dos o tres… es poderosa la oración de dos o tres que se reúnen para rezar… se presenta allí donde haya dos o tres reunidos en su nombre. No parecería que Jesús estuviera demasiado preocupado por juntar grandes muchedumbres. A principios del siglo pasado, un Obispo español, San Manuel González, advertía sobre la “sugestión del número”: “Nos hemos dejado llevar mucho de la sugestión del número y muy poco de la calidad . Nos hemos extasiado muchas veces ante nuestros templos rebosando gentes, nuestras procesiones recibiendo homenajes y aclamaciones populares. Nos hemos recreado quizá demasiado en el título de católica de nuestra España, en nuestros católicos antepasados. Y, mientras nuestro espíritu se entretenía en esos arrobamientos y nuestras manos en aplaudir nuestra f...

EL MAYORDOMO

Imagen
En los palacios y mansiones solía existir, y tal vez todavía en algunos exista también hoy, un personaje muy importante: el mayordomo. Mayordomo si era varón, ama de llaves si era mujer. El mayordomo era un empleado con una responsabilidad muy grande: tenía las llaves de la casa, y también supervisaba a los demás empleados. No era el dueño, era un servidor entre los servidores con un rol especial. La autoridad del mayordomo estaba simbolizada en las llaves. Entregar las llaves de una casa es un gesto de mucha confianza. Entregar las llaves es casi como entregar la casa. ¿Recordamos nosotros cuando nos fueron entregadas las llaves de casa por nuestros padres? Esas llaves, ¿nos fueron quitadas alguna vez por alguna macana que nos hayamos mandado? Entregar las llaves entraña sus riesgos, ¿y si el mayordomo se vuelve okupa? En la primer lectura de este Domingo (Isaías 22, 19-23) se nos habla de una mayordomo, Sebná, que fue despedido por su rey y reemplazado por un nuevo capataz: Eliaquím,...

UN PUEBLO DE MUCHOS PUEBLOS

Imagen
  Allá lejos y hace tiempo, en el Antiguo Testamento, el Espíritu Santo habló por boca del profeta Isaías y anunció: “ mi Casa será llamada Casa de oración para todos los pueblos ” (Isaías 56,6-7). Con pocas palabras se nos dicen muchas cosas: que Dios tiene una casa; que esa casa es casa de oración; y que esa casa es para todos los pueblos. ¿A qué “casa” se estará refiriendo? ¿Al templo de Jerusalén? Tal vez sí, al menos en parte. De hecho, cuando Jesús expulsó a los vendedores del Templo recordó estas palabras de Isaías diciendo: “ ¿Acaso no está escrito: ‘Mi casa será llamada Casa de oración para todas las naciones’? Pero ustedes la han convertido en una cueva de ladrones” (Marcos 11,11-25). Pero también es cierto algo más que Dios nos dice por boca de Isaías: “ El cielo es mi trono y la tierra, el estrado de mis pies. ¿Qué casa podrán edificarme ustedes y dónde estará el lugar de mi reposo? ” (Isaías 66,1). Queda en pie la pregunta: ¿cuál es la casa de Dios? En el Evangelio Je...

UNA SUAVE BRISA

Imagen
Este Domingo la Palabra de Dios nos recuerda un episodio de la vida del profeta Elías. En tiempos del rey Ajab y de la reina Jezabel, Elías fue el único profeta que permaneció fiel al Dios de Israel. Todos los demás se vendieron a Baal, es decir, se convirtieron en falsos profetas. Esto llevó a Elías a confrontarse con esos falsos profetas en la cima del Monte Carmelo y a posteriormente huir escapando de la furia de Jezabel, la reina que promocionaba a estos impostores. En un momento de su huida, Elías se refugió en una cueva del Monte Horeb y es ahí cuando Dios le dice que se le va a manifestar. ¿Cómo se manifestó entonces Dios a Elías? Hubo un viento huracanado, hubo un terremoto, hubo fuego… pero en ninguno de ellos estaba el Señor. Dios se manifestó en el suave rumor de una brisa… Es verdad que Dios es soberanamente libre para manifestarse cómo y cuándo quiere, pero la experiencia y sobre todo la Palabra de Dios nos hacen pensar que cuando habla, a Dios le gusta hablar ...

¿POR QUÉ EL “CATECISMO”?

Imagen
¿Por qué leer el Catecismo de la Iglesia Católica? ¡Ave María purisima, sin pecado concebida! ¡Ven Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor! En tiempos de pandemia, allá por el 2020, empezamos a incursionar en las redes sociales y pudimos aprovechar tanto el encierro forzado como las redes para repasar las enseñanzas de la Iglesia Católica contenidas en el “Catecismo de la Iglesia Católica” que nos legara San Juan Pablo II. Fuimos leyendo todo lo que se refiere a nuestra “Profesión de fe” (primera parte del Catecismo) y la “Celebración” de esta fe (segunda parte). Tocaría ahora avanzar con la tercer parte del Catecismo que nos habla acerca de la “Vida en Cristo”. Pero antes de avanzar quisiera compartir con ustedes una breve reflexión acerca de esta pregunta: ¿por qué el “Catecismo”? ¿Por qué leer el Catecismo de la Iglesia Católica? Esta pregunta puede desglosarse en varias otras: ¿por qué leer? ¿por qué estudiar? y ¿por qué el “C...