Llueve, y mucho. Las actividades de la parroquia se suspenden. Igual algunas personas pasan. La Misa de la tarde se celebra, por supuesto. El cuerpo pide encerrarse en la casa parroquial, comer algo, tirarse en el sillón y mirar alguna película o serie. Pero alguien viene a molestar. ¿Quienes vienen a molestar? ¡Los jóvenes! De la Acción Católica. ¿Qué quieren? Quieren rezar. Tocaba la adoración Eucarística mensual y no quisieron suspenderla. Y así fue como en un anochecer lluvioso de un día tormentoso un puñado de chicos se juntó para adorar al Señor. Muy esperanzador momento. Al día siguiente, sigue lloviendo. Una de esas lluvias que invitan a una linda siestita. Pero puede haber sorpresas. Cuando uno piensa que no hay nadie en la parroquia, entrás al salón parroquial y encontrás otro grupo de chicos y chicas jugando al metegol, al ping pong en una mesa improvisada, a las cartas... todo en un clima de serena alegría en un día muy gris. Llegó la hora de la Misa. "Som...
Un día vas a terapia intensiva para atender a un enfermo, y antes de que cualquier movimiento pueda delatar tu condición, una mujer te pregunta: ¿usted es sacerdote? Si, le respondí. ¿Puede darle una bendición a mi madre?, me pidió. Y así fue como en una visita se le pudo dar la Unción de los Enfermos a dos personas que estaban sufriendo. ¿Cómo se dio cuenta de que yo era sacerdote? Porque estaba vestido de sacerdote.... Nada que agregar. ¡Feliz día de San José Obrero! Y un día volvimos al blog...
La mesa de la Misa no es una mesa cualquiera. De hecho tiene nombre propio: se llama “altar”. Si le preguntamos a la famosa “Real Academia Española”, “altar es una mesa rectangular consagrada donde el sacerdote celebra el sacrificio de la misa”, o también “en algunas religiones, piedra, construcción elevada o montículo donde se celebran ritos religiosos como sacrificios, ofrendas, etc”. En su carta Desidero desideravi el Papa Francisco nos recuerda que el pan que recibimos del altar no es un pan cualquiera: “ el contenido del Pan partido es la cruz de Jesús, su sacrificio en obediencia amorosa al Padre ” (n. 7). La Última Cena anticipa la entrega amorosa de Jesús en la Cruz y solo en la Cruz encuentra su significado pleno. Así nos lo enseña también el Papa: “ los Apóstoles habrían podido ver en la cruz de Jesús, si hubieran soportado su peso, lo que significaba ‘cuerpo entregado’, ‘sangre derramada’: y es de lo que hacemos memoria en cada Eucaristía ” (n. 7). Esto nos lleva a una preg...
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