Retomemos nuestras reflexiones sobre cómo celebramos nuestra fe, a la luz de la carta del Papa Francisco que venimos comentando. Pero antes de avanzar tengo que hacer una aclaración. El nombre de la carta no es “ Desidero desideravi ” como yo venía citando sino “ Desiderio desideravi ”. ¡Una pequeña “i” puede hacer una gran diferencia en los latines! Agradezco de corazón al amigo que me lo hizo notar. Ahora si, podemos continuar. Una de las propiedades que debería caracterizar nuestra Liturgia es la belleza. Dejamos para más adelante la difícil pregunta sobre cuándo algo es bello y cuándo no. Por ahora señalemos, con el Papa, cuál es el origen de esta belleza: la poderosa belleza de la Liturgia consiste en que esta nos garantiza la posibilidad de un encuentro vivo con Jesucristo (cf. Desiderio , 10). “ El poder salvífico del sacrificio de Jesús, de cada una de sus palabras, de cada uno de sus gestos, mirada, sentimiento, nos alcanza en la celebración de los Sacramentos ”, e...
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