ARS CELEBRANDI


De a poco nos vamos acercando al final de este repaso que estamos haciendo de la carta Desiderio desideravi sobre la Liturgia del Papa Francisco. Y en la última parte de la carta encontramos algunas indicaciones valiosas que nos pueden ayudar a participar con más provecho de nuestras celebraciones litúrgicas, tanto a nosotros sacerdotes como a todo el pueblo fiel.

El Papa rescata una antigua expresión latina (“ars celebrandi”) para recordarnos que la Liturgia es un arte: “Un modo para custodiar y para crecer en la comprensión vital de los símbolos de la Liturgia es, ciertamente, cuidar el arte de celebrar” (n. 48).

En relación a esto, recordaba también el Papa un doble aspecto de la formación litúrgica: “la formación para la Liturgia y la formación desde la Liturgia” (n. 34).

Como en todo arte, en la Liturgia tampoco se debería improvisar: “el arte de celebrar no se puede improvisar. Como cualquier arte, requiere una aplicación asidua” (n. 50). En este sentido es necesario “formarse para la Liturgia” esmerándose por conocer el sentido más profundo de la Liturgia cristiana (su espíritu, sus gestos, sus símbolos, etc) y preparando siempre con esmero cada celebración.

Pero también es necesario “formarse desde la Liturgia”, es decir, dejarse transformar por la celebración de la que participamos. Si realmente participáramos con fe y devoción deberíamos salir de cada Misa distintos de como entramos. Deberíamos salir mejorados. La Liturgia, con la Palabra de Dios y la gracia que nos comunica, con todos sus signos y el vínculo que genera con la comunidad, tiene una gran fuerza transformadora.

Por ejemplo, en la rito de la ordenación, cuando nos fueron entregados el cáliz y la patena, escuchamos decir al Obispo que nos ordenó sacerdotes: “Considera lo que realizas e imita lo que conmemoras, y conforma tu vida con el misterio de la cruz del Señor”. ¡Imita lo que celebras! Son palabras válidas para todo cristiano, no solo para nosotros sacerdotes.

En relación a los laicos, señala también el Papa un elemento de nuestras celebraciones fundamental para dejarnos transformar por lo que celebramos: el silencio. Pero esto se va haciendo largo, así que acerca del silencio hablaremos el próximo Domingo

¡Buen Domingo para todos! 

P. Marco


 

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