PRESIDENTES
Espero que nadie se haya asustado con el título de esta nota. ¡No vamos a hablar de política! Hoy vamos a compartir algunas palabras que el Papa dirige a aquellos que “presiden” nuestras celebraciones: los sacerdotes. Juan Pablo II recordaba “la gran responsabilidad que en la celebración eucarística tienen principalmente los sacerdotes, a quienes compete presidirla ‘in persona Christi’, en la identificación sacramental con el único Sumo y Eterno Sacerdote Jesucristo” (Ecclesia de Eucharistía, 52). El rol del sacerdote es fundamental en ese “arte de celebrar” la Liturgia del que nos habla el Papa Francisco en su carta Desiderio desideravi.
Para lograr esto el sacerdote debe “presidir” y “celebrar” en comunión con toda la Iglesia y recordando que él, el sacerdote, no es el protagonista de la celebración, sino Jesucristo que nos envía su Espíritu y su gracia. Es necesario que los sacerdotes busquemos un “justo medio” al celebrar la Misa evitando dos extremos principales: el apego desencarnado a los “protocolos” litúrgicos (las “rúbricas”) y la improvisación que busca constantes sorpresas. La Misa no es ni una obra de teatro que se recita de memoria, ni un “stand up” del cura de turno. La Misa es ante todo y sobre todo “obra de Dios”. El Papa lo expresaba así: “El ‘ars celebrandi’ no puede reducirse a la mera observancia de un aparato de rúbricas, ni tampoco puede pensarse en una fantasiosa -a veces salvaje- creatividad sin reglas” (Desiderio, 48).
Con agudeza señala el Papa distintos “modelos” (errados) de presidencia, es decir distintas formas (inadecuadas) en que los párrocos presiden las asambleas litúrgicas: “rigidez austera o creatividad exagerada; misticismo espiritualizador o funcionalismo práctico; prisa precipitada o lentitud acentuada; descuido desaliñado o refinamiento excesivo; afabilidad sobreabundante o impasibilidad hierática”. Agrega el Papa Francisco que este amplio abanico tan diverso puede tener una raíz común: “un exagerado personalismo en el estilo celebrativo que puede expresar una mal disimulada manía de protagonismo” (Desiderio, 54).
Hoy los invito a pedirle a Dios por nosotros sacerdotes para que cada vez que subamos al altar para presidir la Eucaristía nos sepamos “sumergir en el horno del amor de Dios” (Desiderio, 57).
¡Buen Domingo para todos!
P. Marco

Le pediré a Dios por ud.y todos los párrocos de la Diócesis, de Argentina y el mundo.🙌🙏
ResponderEliminarBuenisimo todo,amen
ResponderEliminar🙏
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