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INJUSTO DIOS

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¡Es injusto! ¿A quién no le surgió este lamento alguna vez?  ¡Dios es injusto! Tal vez alguien haya llegado a sentir esta queja en algún rincón de su corazón. Es innegable que hay muchas injusticias en esta vida: cuando nos quitan lo que es nuestro, o cuando no nos reconocen lo que nos pertenece… pero, ¿puede Dios ser injusto? Las lecturas de este Domingo nos invitan a hacernos esta pregunta. El Evangelio nos recuerda una parábola de Jesús que termina en un alboroto casi sindical… Un hombre contrató obreros para su viña en distintos momentos del día y al finalizar la jornada, ¡para escándalo de los que llegaron primero y más trabajaron!, pagó a todos lo mismo: un denario para los que trabajaron una hora, un denario para los que trabajaron tres, un denario para los que estuvieron seis horas, un denario para los que soportaron todo el peso del calor y el trabajo… ¡es injusto! gritaron los “primeros”: llegamos antes, trabajamos más, merecemos más. La lógica de estos obreros parece irr...

DOS O TRES

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¿Existirá algún “músico” de esos que se dicen “populares” que acepte tocar gratis? Hay artistas que solo aceptan presentarse si se les asegura una cierta cantidad de espectadores. Jesús no es así. A Jesús le alcanza con dos o tres… es poderosa la oración de dos o tres que se reúnen para rezar… se presenta allí donde haya dos o tres reunidos en su nombre. No parecería que Jesús estuviera demasiado preocupado por juntar grandes muchedumbres. A principios del siglo pasado, un Obispo español, San Manuel González, advertía sobre la “sugestión del número”: “Nos hemos dejado llevar mucho de la sugestión del número y muy poco de la calidad . Nos hemos extasiado muchas veces ante nuestros templos rebosando gentes, nuestras procesiones recibiendo homenajes y aclamaciones populares. Nos hemos recreado quizá demasiado en el título de católica de nuestra España, en nuestros católicos antepasados. Y, mientras nuestro espíritu se entretenía en esos arrobamientos y nuestras manos en aplaudir nuestra f...

CORAZÓN INQUIETO

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  Esta semana que pasó celebramos un santo muy querido por el pueblo cristiano: San Agustín de Hipona, hijo de Santa Mónica. San Agustín es muy conocido por la historia de su conversión y también por sus enseñanzas que son un tesoro para toda la Iglesia y para siempre. Pero con San Agustín pasa algo que suele pasar con los grandes de la historia: son tan citados como desconocidos. Cuántas supuestas frases de San Agustín (“ama y haz lo que quieras”; “no llores si me amas”, etc…) circulan por ahí sin chequear sus fuentes para saber si realmente las escribió este santo de corazón inquieto. En Twitter (ahora “X”) encontré una cuenta muy interesante ( @AgustindeHipona2 ) que cada día comparte citas de San Agustín que si están chequedas. Y si alguno tuviera dudas acerca de si las citas son correctas puede corroborarlas en el siguiente sitio web donde puede encontrar las obras completas de San Agustín en español: https://www.augustinus.it/spagnolo/ . De estas fuentes tomo algunas frases d...

EL MAYORDOMO

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En los palacios y mansiones solía existir, y tal vez todavía en algunos exista también hoy, un personaje muy importante: el mayordomo. Mayordomo si era varón, ama de llaves si era mujer. El mayordomo era un empleado con una responsabilidad muy grande: tenía las llaves de la casa, y también supervisaba a los demás empleados. No era el dueño, era un servidor entre los servidores con un rol especial. La autoridad del mayordomo estaba simbolizada en las llaves. Entregar las llaves de una casa es un gesto de mucha confianza. Entregar las llaves es casi como entregar la casa. ¿Recordamos nosotros cuando nos fueron entregadas las llaves de casa por nuestros padres? Esas llaves, ¿nos fueron quitadas alguna vez por alguna macana que nos hayamos mandado? Entregar las llaves entraña sus riesgos, ¿y si el mayordomo se vuelve okupa? En la primer lectura de este Domingo (Isaías 22, 19-23) se nos habla de una mayordomo, Sebná, que fue despedido por su rey y reemplazado por un nuevo capataz: Eliaquím,...

UN PUEBLO DE MUCHOS PUEBLOS

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  Allá lejos y hace tiempo, en el Antiguo Testamento, el Espíritu Santo habló por boca del profeta Isaías y anunció: “ mi Casa será llamada Casa de oración para todos los pueblos ” (Isaías 56,6-7). Con pocas palabras se nos dicen muchas cosas: que Dios tiene una casa; que esa casa es casa de oración; y que esa casa es para todos los pueblos. ¿A qué “casa” se estará refiriendo? ¿Al templo de Jerusalén? Tal vez sí, al menos en parte. De hecho, cuando Jesús expulsó a los vendedores del Templo recordó estas palabras de Isaías diciendo: “ ¿Acaso no está escrito: ‘Mi casa será llamada Casa de oración para todas las naciones’? Pero ustedes la han convertido en una cueva de ladrones” (Marcos 11,11-25). Pero también es cierto algo más que Dios nos dice por boca de Isaías: “ El cielo es mi trono y la tierra, el estrado de mis pies. ¿Qué casa podrán edificarme ustedes y dónde estará el lugar de mi reposo? ” (Isaías 66,1). Queda en pie la pregunta: ¿cuál es la casa de Dios? En el Evangelio Je...

UNA SUAVE BRISA

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Este Domingo la Palabra de Dios nos recuerda un episodio de la vida del profeta Elías. En tiempos del rey Ajab y de la reina Jezabel, Elías fue el único profeta que permaneció fiel al Dios de Israel. Todos los demás se vendieron a Baal, es decir, se convirtieron en falsos profetas. Esto llevó a Elías a confrontarse con esos falsos profetas en la cima del Monte Carmelo y a posteriormente huir escapando de la furia de Jezabel, la reina que promocionaba a estos impostores. En un momento de su huida, Elías se refugió en una cueva del Monte Horeb y es ahí cuando Dios le dice que se le va a manifestar. ¿Cómo se manifestó entonces Dios a Elías? Hubo un viento huracanado, hubo un terremoto, hubo fuego… pero en ninguno de ellos estaba el Señor. Dios se manifestó en el suave rumor de una brisa… Es verdad que Dios es soberanamente libre para manifestarse cómo y cuándo quiere, pero la experiencia y sobre todo la Palabra de Dios nos hacen pensar que cuando habla, a Dios le gusta hablar ...

CON MARÍA

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  “ Bajo la mirada de María, Madre de la Iglesia ” termina el Papa Francisco su carta Desiderio desideravi sobre la Liturgia. La mirada de María es la mejor “norma” para celebrar nuestra fe. Así lo escribe el Papa: Cuando la primera comunidad parte el pan en obediencia al mandato del Señor, lo hace bajo la mirada de María, que acompaña los primeros pasos de la Iglesia: ‘perseveraban unánimes en la oración, junto con algunas mujeres y María, la madre de Jesús’ (Hch 1,14). La Virgen Madre ‘supervisa’ los gestos de su Hijo encomendados a los Apóstoles. Como ha conservado en su seno al Verbo hecho carne, después de acoger las palabras del ángel Gabriel, la Virgen conserva también ahora en el seno de la Iglesia aquellos gestos que conforman el cuerpo de su Hijo ( Desiderio , 58). Si es cierto que adónde está Jesús está su Madre, y ¡sin duda lo es!, en cada Misa y en cada celebración de nuestra fe estaba presente de manera singular también la Madre de Nuestro Salvador. Ella nos enseña a...