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LOCO

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  ¡Cuántas cosas se dijeron de Jesús mientras el Señor pasó por este mundo haciendo el bien! Hubo momentos de mucha fama y popularidad. El Evangelio de este Domingo da testimonio de esto: “ Jesús regresó a la casa, y de nuevo se juntó tanta gente que ni siquiera podían comer ”. Pero, junto con estas multitudes que buscaban a Jesús tampoco faltaron voces que criticaran duramente al Maestro de Nazaret. Y de esto también nos habla el Evangelio de este Domingo. Los parientes de Jesús, nada más y nada menos, fueron a buscarlo para llevarselo a casa porque lo consideraban “ un exaltado ”, “ alguien fuera de sí ”... un loco. Los escribas venidos de Jerusalén fueron mucho más lejos. Ellos dijeron que Jesús estaba “ poseído por Belzebul, por un espíritu impuro ”. Loco y endemoniado le dijeron a Jesús. Estas no fueron las únicas críticas que recibió Jesús. A modo de ejemplo recordemos solo un par.  Lo llamaron “glotón y borracho”: “Llegó Juan, que no come ni bebe, y ustedes dicen: «¡Ha ...

TREMENDO

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  Después de haber celebrado el Domingo de la Santísima Trinidad, hoy nos enfocamos en otro de los grandes misterios de nuestra fe: el misterio de la Eucaristía. Y lo hacemos en la celebración de este Domingo que solemos llamar “Domingo de Corpus”. Lo llamamos así porque  su nombre completo  en latín es: Domingo “ Corpus et sanguis Christi ”, es decir, “Domingo del Cuerpo y de la Sangre de Cristo”. Celebramos la Eucaristía como sacramento del Cuerpo y de la Sangre del Señor. Siempre es bueno volver a los fundamentos de nuestra fe y recordar como la Iglesia expresa su fe en este sacramento sublime y tremendo, con algunas cosas que leemos en el Compendio del Catecismo: La Eucaristía es el sacrificio mismo del Cuerpo y de la Sangre del Señor Jesús, que Él instituyó para perpetuar en los siglos, hasta su segunda venida, el sacrificio de la Cruz, confiando así a la Iglesia el memorial de su Muerte y Resurrección. Es signo de unidad, vínculo de caridad y banquete pascual, en el...

UNO Y TRES

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  Hoy celebramos y contemplamos el misterio de la Santísima Trinidad, “misterio fontal” de nuestra fe, fuente de la cual brotan todos los otros misterios que creemos. Nada hay que se le parezca. Solo en el ser humano hay una “imagen y semejanza” de la Trinidad, que por hermosa no deja de ser lejana, lejanísima. Todos los misterios son inefables, nunca será suficiente el lenguaje humano para expresarlos adecuadamente, y el misterio de la Trinidad es más inefable todavía. Es muy importante para nosotros expresarnos con cuidado acerca de este misterio teniendo en cuenta como la Iglesia ha elaborado a lo largo de los siglos su modo de expresarse con respecto al Dios Uno y Trino. La Liturgia de la Iglesia es una de nuestras referencias para profundizar en la fe. En su Liturgia la Iglesia expresa la Tradición Apostólica, y por ende la fe que recibimos de los Apóstoles. De ahí el clásico principio teológico: “la ley de lo que se reza es la ley de lo que se cree” (“lex orandi, lex creden...

NO BABEL

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  El libro de los Hechos de los Apóstoles nos recuerda cómo fue aquella efusión del Espíritu Santo en la ciudad de Jerusalén sobre los primeros discípulos de Jesús, efusión que imprimió a la comunidad cristiana, a la Iglesia, un impulso evangelizador que no se ha apagado y sigue encendido hasta nuestros días. Una de las peculiaridades de aquel primer Pentecostés fue que después de recibir el Espíritu Santo, que se manifestó como viento y como fuego, los Apóstoles salieron a anunciar con coraje la Buena Noticia a la gente reunida en Jerusalén para la ocasión, muchedumbre formada por personas que provenían de diversos lugar y que hablaban cada uno su propia lengua. Sin embargo, al escuchar a los Apóstoles “ con gran admiración y estupor decían:  «¿Acaso estos hombres que hablan no son todos galileos? ¿Cómo es que cada uno de nosotros los oye en su propia lengua? Todos los oímos proclamar en nuestras lenguas las maravillas de Dios» ”. En el Antiguo Testamento (Génesis 11, 1-9) en...

ANUNCIAR

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  Este Domingo celebramos la Ascensión de Jesús al Cielo. Recordamos las últimas últimas palabras del Señor a sus discípulos antes de que se elevara y la nube lo ocultara de su vista. Estas palabras de Jesús revisten una importancia muy especial no solo porque fue la última vez que se escuchó la voz del Redentor sobre la tierra, sino también porque en estas palabras hay una misión para sus discípulos. No se trata de una misión cualquiera sino de LA misión que define a la Iglesia como comunidad de creyentes en Jesús, testigos del Resucitado. Son palabras que nos dicen para qué existe la Iglesia. ¿Cuáles son estas palabras? “ Vayan por todo el mundo, anuncien la Buena Noticia a toda la creación ”. ¿Para qué existe la Iglesia? ¿Cuál es su razón de ser en este mundo? ¡Ir y anunciar! ¿Anunciar qué? ¡La Buena Noticia! ¿Cuál es esa “buena noticia”? Hoy leemos el final del Evangelio de San Marcos. En la primer frase de este Evangelio encontramos respuesta a esta última pregunta: “ Comienzo...

¿AMIGOS?

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“ Ya no los llamo servidores… Yo los llamo amigos ” les dijo Jesús a sus discípulos durante la Última Cena y ¡como debe haberse estremecido el corazón de los que allí estaban! “ Ustedes son mis amigos ”... También a nosotros van dirigidas estas palabras, y también nuestro espíritu debería temblar al escuchar al Hijo de Dios llamarnos ¡amigos! ¿Que diferencia hay entre un servidor y un amigo? Aclaremos que acá Jesús usa el término “servidor”, entendido más bien como “siervo” o “esclavo”. ¿Qué diferencia hay, entonces, entre un servidor y un amigo? Hay una diferencia abismal, como grande es el abismo entre la esclavitud y la libertad, entre el temor y el amor. El mismo Juan que escuchó personalmente estas palabras del Maestro, en una de sus cartas escribiría después: “ En el amor no hay lugar para el temor: al contrario, el amor perfecto elimina el temor, porque el temor supone un castigo, y el que teme no ha llegado a la plenitud del amor ” (1 Juan 4,18). Y Pablo nos recuerda: “ Es...

CRISTO MÉDICO

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  En esta pequeña catequesis que compartimos en nuestro encuentro del 27 de cada mes hoy queremos recordar que Jesús vino a este mundo como médico de los cuerpos y de las almas. Así lo recordaba el Apóstol San Pedro en su predicación: “ Dios ungió a Jesús de Nazaret con el Espíritu Santo, llenándolo de poder. El pasó haciendo el bien y curando a todos los que habían caído en poder del demonio, porque Dios estaba con él ” (Hechos de los Apóstoles, 10,37-38). Repasemos algunas cosas sobre el misterio de Cristo-médico así como lo leemos en el Catecismo de la Iglesia Católica (nn. 1503-1505). *** La compasión de Cristo hacia los enfermos y sus numerosas curaciones de dolientes de toda clase son un signo maravilloso de que “ Dios ha visitado a su pueblo” (Lucas 7,16) y de que el Reino de Dios está muy cerca: Jesús recorría toda la Galilea, enseñando en las sinagogas, proclamando la Buena Noticia del reino y curando todas las enfermedades y dolencias de la gente. Su fama se extendió por...