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ANTIPÁTICA CUARESMA

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  La Cuaresma tiene algo de antipático. La Cuaresma nos dice que tenemos que cambiar. Y, con una mano en el corazón, ¿a quién de nosotros nos resulta simpático que nos digan que nos estamos equivocando, aun cuando sea verdad? El fuerte llamado a la conversión de estas semanas de Cuaresma nos recuerda que algo tiene que cambiar en mi. Es imposible que esté haciendo todo bien, o que esté haciendo todo el bien que yo puedo con la ayuda de Dios. ¡Ojalá termináramos la Cuaresma distintos a cómo la empezamos, al menos en algo! ¡Cuánto creceriámos Cuaresma tras Cuaresma si consiguiéramos modificar una cosa, una sola, cada año! En una Catequesis del año 1977 el Papa Pablo VI decía que la conversión es “ cambiar de camino, invertir la dirección, volver hacia atrás ”. Convertirse implica el coraje de admitir que hemos tomado un camino equivocado, un camino que no nos conduce a la meta. ¿Cuál es la meta? ¡La Vida Eterna! ¿Cómo se avanza hacia esa meta? ¡Amando! Amando a Dios sobre todas las c...

OPORTUNIDAD

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Comenzamos la Cuaresma. Dios nos regala una oportunidad para arrepentirnos de nuestros pecados: de los pecados que cometimos por acción o por omisión, por negligencia; también, como dice San Agustín, de aquellos pecados que por nuestra maldad cometimos y de aquellos que no cometimos porque la providencia de Dios nos preservó. ¿Qué es este arrepentimiento? Es el sentimiento de un “ corazón desgarrado ” como dice el profeta Joel (2,12-18). Es la tristeza por haber pecado. Pero es una tristeza muy particular. Es búsqueda y es don de Dios. No es como la tristeza del mundo, que lleva a la desesperación, a la angustia y a la depresión. Es un don que Dios infunde en el corazón y nos impulsa a arrojarnos en los brazos misericordiosos de nuestro Padre Celestial. Así lo escribía San Pablo en su segunda carta a los Corintios (7,9-10): “ Ahora me regocijo, no porque ustedes se hayan puesto tristes, sino porque esa tristeza fue motivo de arrepentimiento. Ustedes, en efecto, han experimentado la tri...

EN VELA

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  Descansar. A esta altura del año, ¿quién de nosotros no quisiera descansar, aunque sea un poquito? Sin embargo, al empezar este hermoso tiempo del Adviento, la Palabra de Dios nos exhorta a exactamente lo contrario: “ permanezca en vela ” nos dice Jesús en el Evangelio. ¿Qué significa “estar en vela”? Estar en vela, con las lámparas encendidas, con las luces encendidas, significa estar despierto. No solo despierto sin dormir, más aún despierto y atento, atento y expectante. Despierto como esa madre o ese padre que espera el regreso de un hijo o una hija durante la noche.  “Estar en vela” de esta manera resume el significado de la esperanza cristiana. La esperanza del cristiano no es una simple espera pasiva, como uno que espera que llegue un tren o un colectivo. Tampoco es pensamiento ingenuo de que “va a estar todo bien”. La esperanza cristiana es sobretodo un deseo: el deseo de estar con Jesús. San Pablo, con su vehemencia característica, expresaba este deseo con las sigui...

¿MAS SOCIALISMO?

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  Mi primer destino como sacerdote fue Lituania, la patria que mis abuelos debieron abandonar para evitar ser desterrados a Siberia. Estando allí, visitando a una señora mayor que vivía en el campo, me llevé una de las grandes sorpresas de mi vida. "Con el comunismo estábamos mejor", me dijo la anciana. "¿Por qué?" le pregunté turbado."Porque el Estado te daba una vaca, una casa, un auto y estábamos bien. No es como ahora". Esta respuesta me sorprendió tremendamente porque en mi hogar de exiliados crecí escuchando que el comunismo era un gran demonio, y ahora una persona que vivió bajo el regimen comunista me decía lo contrario. Sin embargo, mi convicción acerca de este totalitarismo, y de toda clase de totalitarismo, no cambió sino que se afianzó en mi con el paso de los años. La historia es compleja. La historia no se repite. Muchos se vieron forzados a abondar su Patria. Algunos no pudieron. Otros eligieron quedarse. Algunos resistieron. Otros se acomod...

EL ACEITE

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Este Domingo recordamos la parábola en la que nuestro Maestro nos habla de diez chicas que debían esperar con lámparas encendidas a un novio cuando este llegara al salón de fiestas. Conocemos el final de la historia: el novio se demoró y cuando finalmente se hizo presente cinco jóvenes previsoras que llevaron aceite de más entraron a la fiesta con sus lámparas encendidas, pero las otras cinco no hicieron a tiempo para conseguir más aceite y se quedaron afuera. El aceite era el combustible necesario para que estas lámparas iluminaran. Muchas veces Jesús nos enseña que estamos llamados a ser “luz del mundo”. Hoy se nos recuerda que necesitamos “combustible” para que esa luz arda en nosotros, no sea cosa que nos quedemos sin nafta antes de llegar a destino. ¿Cuál será ese “combustible” que mantiene encendida la luz de la fe? ¿De dónde vamos a encontrar ese combustible? Sin lugar a dudas, en la oración. Tal vez lo podamos encontrar también en otros lugares. Pero me animo a decir que si no ...

AMARÁS

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Este Domingo Jesús nos recuerda los dos mandamientos que resumen todo el Antiguo Testamento (“la ley y los profetas”), y también el Nuevo aunque bien podemos decir que en el Nuevo Testamento Jesús los llevó a otra dimensión. Pero sobre esto último hablaremos otro día. Ambos comienzan así: “Amarás…”. Escuchando estos “mandatos” surgen muchas preguntas. ¿Se puede “mandar” amar? Pero también, ¿puede haber mandato más hermoso que amar? Es como si Jesús nos dijera que fuimos hechos para amar y que solamente en la plenitud del amor encuentra sentido nuestra vida. ¡Qué difícil hablar del amor! Es como debatir sobre la felicidad. Todos vamos a estar de acuerdo en que queremos ser felices, pero ¿estaremos todos de acuerdo si nos preguntamos adónde o en quién o en qué buscamos esa felicidad? Pienso que de manera semejante no habrá dudas en decir que amar y ser amado es lo mejor de la vida, pero ¿estamos igualmente seguros sobre lo que significa amar? Me permito dos reflexiones mínimas al respect...

DIOS Y EL CESAR

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Justo en este Domingo electoral el Evangelio nos recuerda la genial respuesta de Jesús a la trampa que intentaron tenderle los fariseos: “Del al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”. Estas palabras de Jesús son uno de los fundamentos de lo que suele llamarse la “Doctrina Social de la Iglesia”, es decir, la iluminación de las realidades sociales, políticas, culturales y económicas con la luz del Evangelio. Con esta palabras Jesús reconoce una cierta autonomía del poder político representando en el “César” (el emperador romano de aquel entonces) y como es deber de los cristianos reconocer esa autoridad y “darle lo suyo”. Por otra parte, “dar a cada uno lo suyo” es la definición clásica de la justicia. Estas palabras de Jesús en este Domingo tan decisivo me parecen una buena oportunidad para recordar algo que enseña la Iglesia como parte de esta “Doctrina Social”, y es el siguiente párrafo del Catecismo de la Iglesia Católica (n. 2425): La Iglesia ha rechazado las ideolog...